lunes, 15 de diciembre de 2008

MI CONFRONTACION CON LA DOCENCIA

Intentando narrar nuestra confrontación con la docencia, iniciare diciendo que desde que tengo uso de razón me gusto la docencia.

Cuando intente ingresar a la Normal del Estado de Sonora, ingrese al mismo tiempo que en el turno vespertino estudie el bachiller en el CBTIS 11 en el área de Contabilidad.

No pude terminar la Normal, pero seguía en mi corazón el deseo de ser maestra y mis padres siempre me dijeron que cuando terminara la carrera podría serlo, al terminar la prepa ingrese a la Universidad de Sonora a la carrera de Contabilidad y dos años antes de terminar inicie con mi primera clase de matemáticas y contabilidad en una escuela secundaria por el año de 1988.
Al terminar la carrera inicie en el nivel Profesional impartiendo materias del área contable por 1990 al mismo tiempo que me desempeñe en mi profesión en otras empresas.

Tenia pocas horas, mi mayor parte del tiempo la dedicaba al área fiscal con asesorias y como Gerente Administrativo en una Fabrica de Ropa, crecí en mi experiencia profesional y mi despacho lo abrí en 1992 de tal forma que hacia una combinación laboral entre la docencia y la profesión.

Debo confesar que la clases de contabilidad o fiscal me hacían sentir muy cómoda, el problema fue cuando me asignaron materias con grupos heterogéneos con dificultad para aprender esta desesperación que en momentos sentí me llevo a buscar la forma de capacitarme porque no sabía cómo manejar un situación donde en el mismo grupo me reunían jefes de área con intendencia con gente que solo quería salir de su trabajo a un curso.

Lo mas cercano fue estudiar la Normal Superior, pero después del primer año me di cuenta que no llenaba mis expectativas e ingrese a la Maestría en Educación lo que me abrió las puertas en el nivel bachillerato.

Me decidí por la docencia al 100% de mi tiempo y desde entonces soy maestra en tres instituciones en el ciclo escolar normal, pero mi intención es ser profesor de carrera.

Sabía que no sería nada fácil, pero me propuse que los alumnos que pasaran por mis manos aprendieran todo lo que yo pudiera enseñarles, y ser parte de su vida.

Tenía que aprender muchas estrategias, conocer al alumno saber como aprende, perder el miedo a que el alumno no quiera hacer las estrategias de aprendizaje que proponga, mis principales temores siempre han sido, no lograr la empatia con los jóvenes o darme cuenta que todo lo enseñado este perdido.

Me gusta ser maestra, me divierto mucho con los muchachos, no he de negar que alguna vez haya sentido la brújula perdida sobre todo cuando mis compañeros docentes hacen críticas no positivas a mi labor.

Pero cuando esos jóvenes me nombran con cariño o cuando fuera del plantel alguno de ellos me saluda con efusividad, o alguien me entrega alguna muestra de cariño me doy cuenta que estoy bien, pero sobre todo cuando les hago preguntas o relaciono temas antes vistos y ellos se acuerdan, es la mayor satisfacción porque las estrategias funcionaron pese al clima.

Gracias por dar lectura a mis palabras,

Hasta pronto